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Una crisis y varias incertidumbres

Eduardo van der Kooy/CLAR脥N

El almuerzo no estaba agendado, ni mucho menos. El ahora ex ministro Alfonso Prat-Gay se enter贸 hoy, poco despu茅s de las nueve de la ma帽ana, que deb铆a almorzar en Villa La Angostura con Mauricio pero ya con traje de ex titular de Hacienda. Fue el jefe de gabinete, Marcos Pe帽a, quien le comunic贸 la decisi贸n esta ma帽ana. El resultado fue inversamente proporcional al que esperaba: Prat-Gay ven铆a insistiendo en la necesidad de absorber otras subcarteras para ganar autonom铆a y la respuesta fue que otra decisi贸n estaba tomada: su ciclo estaba cumplido y su puesto se dividir铆a ahora en dos. La llegada de Nicol谩s Dujovne a Hacienda (ahora con fuerte foco en el d茅ficit fiscal) y Luis Caputo avanzando dos casilleros en Finanzas ratifica la construcci贸n del Presidente de un perfil de s煤per ministro con los riesgos que conlleva. Al igual que N茅stor Kirchner que buscaba concentrar todas las decisiones en una libreta de super谩vit gemelos, es ahora el presidente junto a sus dos vicejefes de gabinete: Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, quien llevar谩 el detalle de todas las decisiones.Eduardo van der Kooy/CLAR脥N

Mauricio Macri le gan贸 de mano a Alfonso Prat Gay. El saliente ministro de Hacienda y Finanzas ten铆a previsto alejarse del Gobierno una vez que concluyera el 31 de marzo el 煤ltimo tramo del blanqueo. “Se van a quedar con la boca abierta”, murmuraba en los 煤ltimos d铆as. Refer铆a, en parte, a la opini贸n p煤blica. Pero, sobre todo, al interior del macrismo donde recrudec铆an hostilidades. Prat Gay estimaba que el cierre del blanqueo puede arrimarse a los U$S80 mil o U$S100 mil millones. Se alejar铆a con esa carta triunfal.

Se trataba, de todos modos, de una meta complicada. El ministro despedido no ignoraba que 90 d铆as era un lapso demasiado prolongado para perdurar. Tanto, que no ten铆a descartada la posibilidad de vacaciones en la segunda quincena de enero. Ni bien el Presidente regresara de Villa la Angostura. ¿Pura casualidad o una premonici贸n?. Los hechos estar铆an hablando por si solos.

El v铆nculo de Macri con Prat Gay estuvo siempre rodeado de desconfianzas. Una mezcla de personalidades distintas –el punto en com煤n era la discreci贸n--con visiones tambi茅n distintas de las necesidades del poder objetivo que requiere cualquier pol铆tica econ贸mica.

El ministro cesanteado jam谩s comulg贸 con la fragmentaci贸n que el Presidente impuso al equipo econ贸mico. Siete unidades (que a partir de la semana pr贸xima ser谩n ocho) si se contabilizan las funciones de los dos ministros coordinadores, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Prat Gay aguard贸 para aceptar el ofrecimiento de Macri hasta que Susana Malcorra fue nominada en la Canciller铆a. Ese constituy贸 siempre el sill贸n que m谩s le atrajo. Con el cual especul贸 incluso hasta octubre pasado. En el mes diez se produjo una doble novedad decepcionante para 茅l: el fracaso de la canciller para llegar a la Secretaria General de la ONU; su decisi贸n de continuar en el cargo al menos hasta despu茅s de las legislativas del 2017.

Tampoco su inclusi贸n como ministro de Hacienda y Finanzas estuvo s贸lo ligada a sus observaciones e intereses personales. Tuvo dos vigas maestras dentro de la alianza oficialista Cambiemos: la del radicalismo, encarnado por Ernesto Sanz, y la de Elisa Carri贸, l铆der de la Coalici贸n. Aunque con la diputada siempre oscilaba. A Macri el ascenso inicial de Prat Gay le calz贸 bien por dos razones. La amalgama pol铆tica interna y la imagen hacia la opini贸n p煤blica de un economista distante de las recetas ortodoxas. El Presidente se sent铆a forzado a disipar miedos. El kirchnerismo en campa帽a hab铆a instalado con eficacia la pr茅dica de que el ingeniero representaba el regreso del “ajuste neoliberal salvaje”.

Una vez producido el levantamiento del cepo y abrochado el acuerdo con los fondos buitre, en los primeros meses de la gesti贸n, la convivencia de Prat Gay con el Presidente y el macrismo tom贸 un sesgo tortuoso. Ocurri贸 en la id茅ntica medida en que Macri empez贸 a consolidar su tr铆pode de poder y de gesti贸n que componen Marcos Pe帽a, el jefe de Gabinete, Quintana y Lopetegui. La tecno-pol矛tica bien por encima de la pol铆tica cl谩sica. Aquella que contin煤an reclamando muchos macristas m谩s de los que se conocen, pese a que la 煤nica voz que son贸 hasta ahora haya sido la del titular de la C谩mara de Diputados, Emilio Monz贸.

Prat Gay fue acumulando diferencias dentro del equipo de Gobierno. La que tuvo mayor difusi贸n incluy贸 al jefe del Banco Central, Federico Sturzenegger. Pero la convivencia se torn贸 insostenible –sobre todo por la Ley del Impuesto a las Ganancias—con Quintana y Lopetegui.

La salida de Prat Gay no podr铆a ser le铆da en un contexto acotado. Se produce sobre un final de a帽o en el cual los pobres resultados econ贸micos desataron tensiones inocultables en el macrismo. Que reconocen otras expresiones. La partida de Isela Constantini de Aerol铆neas Argentina. El conflicto en el ministerio de Ciencia y T茅cnolog铆a que mantiene a su titular, Lino Bara帽ao, con un perceptible grado de inestabilidad. Ambos poseen relaci贸n con administraciones que en el primer a帽o se inclinaron por el gradualismo antes que por la ruptura. Con la incidencia sobre un gasto p煤blico que arroja cifras sorprendentes: el macrismo consumi贸 el doble de lo que hab铆a presupuestado Cristina Fern谩ndez para el 2016.

Esos movimientos disparar铆an interrogantes capaces de provocar alarma en Cambiemos. ¿Vira Macri hacia una direcci贸n econ贸mica m谩s severa y ortodoxa?. ¿Podr铆a hacerlo, sin pagar costos irreparables, en las v铆speras de un a帽o electoral decisivo?. ¿No se alterar铆a, al mismo tiempo, el equilibrio pol铆tico en la coalici贸n oficial?. No habr铆a respuesta inmediata para esa madeja de dudas.

Las se帽ales de Macri tampoco despejar铆an el horizonte. Salvo en un aspecto. La determinaci贸n presidencial para el ejercicio del poder. La obsesi贸n que transunta, a la par, para resguardar su imagen. Se apresur贸 a dejar claro que a Constantini se le pidi贸 la renuncia por sus diferencias con el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich. Pe帽a hizo exactamente lo mismo con Prat Gay antes que el ministro saliente tuviera la ocasi贸n de saltar. Quiz谩s se trate de alguna vieja lecci贸n que aprendi贸 de N茅stor Kirchner.

Macri resolvi贸 ahondar el esquema que tanto disgust贸 a Prat Gay. Su cartera fue segmentada en Hacienda y Finanzas. Para este cargo dej贸 a Luis Caputo, cercano al ministro saliente, crucial para las negociaciones externas del 谩rea econ贸mica. En Hacienda design贸 a Nicol谩s Dujovne, de larga trayectoria en el sector privado, que alguna vez se encarg贸 del asesoramiento de Ricardo Alfons铆n en una campa帽a presidencial. Un antecedente –si es que result贸 pensado con esa intenci贸n—que al menos en las primeras horas del cambio no terminar铆a de cuajar con las aspiraciones que conserva el radicalismo.

Pedro Lacoste partir谩 con Prat Gay. Tambi茅n el secretario de Hacienda, Gustavo Marconato. A este funcionario se le endilgan varios de los cortocircuitos que el ministro saliente habr铆a tenido con el macrismo. Se trata de un ex diputado kirchnerista, amigo personal del ex presidente, que hab铆a trabado excelente relaci贸n con Prat Gay en el Congreso, cuando ambos fueron legisladores. Cristina lo design贸 en Aerol铆neas pero Mariano Recalde y La C谩mpora lo crucificaron en un santiam茅n. Llev贸 este a帽o parte del peso en el trato con los gobernadores, en especial los peronistas. Como lo hab铆a hecho durante una d茅cada Juan Carlos Pezoa. Por sus manos pasaron los env铆os de los ATN y los giros de la coparticipaci贸n.

Esa puntualizaci贸n remite a Rogelio Frigerio. El ministro del Interior cohabit贸 sin dificultades con Prat Gay. De hecho, intent贸 rescatarlo del segundo plano cuando la semana pasada lo hizo copart铆cipe del acuerdo por la Ley de Ganancias con los mandatarios provinciales. Pero esa sinton铆a jam谩s conserv贸 la misma fidelidad con Marconato. Frigerio se quejaba, al parecer, de que el secretario de Hacienda filtraba a veces informaci贸n sensible a sus amigos peronistas.

Tratando de ocultar el ruido, Macri concluye su primer a帽o de Gobierno con una crisis. No son apenas visiones diferentes, como pretendi贸 disminuir Pe帽a en su rueda de prensa. Nunca la salida de un ministro del 谩rea econ贸mica representa un dato menor. Menos en una naci贸n aquejada por repetidas inestabilidades y quiebres como la Argentina.

La renuncia de Prat Gay representa solo un aspecto de aquella crisis. La otra radica en el sistema que dise帽贸 Macri en el 谩rea econ贸mica para sobrellevar la herencia del kirchnerismo y tratar de encauzar las cosas. Ese sistema compartimentado no funcion贸 hasta ahora. Los n煤meros son una evidencia. El Presidente ha decidido profundizarlo como respuesta correctiva. Una apuesta audaz y peligrosa.

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