El Gobierno no descarta una suba de las retenciones al campo, con el argumento de contener la inflación

 En medio de la escalada de la inflación y cuando busca encauzar el diálogo con empresarios y sindicalistas para acordar precios y salarios, el Gobierno evalúa todas las herramientas para lograr que esas variables respondan a sus objetivos. Entre esas opciones figura un aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.

Otra suba de retenciones

Así lo reconoció la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca. “No se descarta una suba de retenciones. No tenemos tantas herramientas y tenemos que usar todo lo que tengamos. Nosotros apostamos al diálogo”, enfatizó la funcionaria en declaraciones radiales.


La funcionaria dijo que el diálogo que tienen con distintos sectores de la economía buscan que no nos digan que actuamos en exabrupto”. Pero reforzó que “las retenciones son una herramienta técnica que permite desacoplar el precio nacional del internacional para garantizar una oferta de alimentos a un precio razonable para los ingresos de las familias”.


La advertencia se produce en momentos en que el Gobierno apura el inicio de las reuniones con empresarios y gremios en las que buscará alinear expectativas inflacionarias y paritarias en este 2021. El Presupuesto para este año prevé una inflación de 29% anual y según dijo Todesca y el ministro de Economía, Martín Guzmán, la intención oficial es que el salario real le gane a los precios, a fin de apuntalar la recuperación de la economía-


La aceleración que muestran los precios se comenzó a evidenciar en octubre pasado, cuando comenzó a abrir la actividad tras la cuarentena estricta por coronavirus, con subas de 4% en diciembre -último dato oficial- es una de las variables que preocupa al Gobierno de cara a este año electoral. Más cuando la suba de los alimentos está muy por encima del índice oficial (IPC).



Para intentar contener esas variables y en medio del alza de los precios internacionales de las materias primas, el Gobierno cerró a fin de año las exportaciones de maíz, un insumo básico en la alimentación del ganado vacuno y los pollos, con la intención de garantizar el abastecimiento interno lo que generó un conflicto con el sector agropecuario que lanzó un paro por tres días que terminó cuando el Ejecutivo dio marcha atrás con la medida.



Ahora, la sola mención a una posible modificación del esquema de derechos de exportación generó alerta entre los productores rurales, a escasas semanas de que arranquen las labores de cosecha de soja y maíz en todo el país.


“Cosas como estas generan alarma y preocupación. Estamos comprometidos al diálogo para fomentar la búsqueda de instrumentos que alivien el bolsillo del consumidor y que logremos motorizar nuestros diversos sectores productivos,que verdaderamente están asfixiados de impuestos”, enfatizó el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, referente de la mesa de enlace que no participó de las protestas de enero pasado.


Desde inicios de marzo del año pasado, las exportaciones de soja sin procesar tributan 33% (sus derivados desde enero pagan menos según el “valor agregado), mientras el maíz y el trigo están gravados con 12%. Aunque la ley de Solidaridad y Reactivación Productiva, sancionada en diciembre de 2021, habilita al Gobierno a subir los porcentajes para ambos granos hasta 15%.



TN