El presidente de Túnez se proclama dictador

 En plena crisis política, económica y sanitaria, el presidente de Túnez, Kais Saied, quien había llegado al poder como un tecnócrata sin afiliación partidaria y prometiendo unir a la dividida nación, declaró el pasado 25 de julio la suspensión del Parlamento y estableció por decreto el Estado de Emergencia Nacional, que le otorgaba poderes extraordinarios y suspendía temporalmente la división de poderes.



Si bien había prometido en cadenas nacionales que reestablecería el orden democrático una vez que la supuesta “crisis institucional interna” fuera aplacada, este miércoles declaró ante la población tunecina que no tiene intenciones de reestablecer la democracia y que se quedará indefinidamente en el poder como un dictador.


Así, Túnez, último bastión de la democracia y de la libertad en el norte de África, una región plagada de dictaduras tras 10 años de la primavera árabe, cayó también en el autoritarismo y en los gobiernos de facto.


La población tunecina, que históricamente defendió la democracia, sorprendentemente le dio un fuerte apoyo a Saied tras cerrar el Parlamento el mes pasado, lo que le permitió al ahora dictador tomar el poder como Líder Supremo del país sin necesidad de rendir cuentas ante nadie.


Saied llegó al poder tras ganar las elecciones presidenciales por sorpresa en 2019 con un margen de más de 40% de los votos frente a su rival en el balotaje. Políticamente populista, ha mezclado propuestas anti-corrupción, medidas de control de precios con un fuerte control del gasto público para bajar la deuda, y una estricta doctrina conservadora en lo social, Saied asegura estar tomando las decisiones para “salvar al país” de la crisis política y de la intervención extranjera.


Saied había sido respaldado en las elecciones del 2019 por el Movimiento Ennahda, la principal fuerza política de centroderecha en el país y el partido pionero de la democracia islámica en Túnez.


De hecho el apoyo de esta fuerza política fue tan grande, que muchos ministros de su gobierno eran del Ennahda, partido que a su vez controlaba el ahora extinto Parlamento tunecino.


Pero Saied, en sus aspiraciones dictatoriales, se enfrentó ferozmente a la estructura de poder del Movimiento Ennahda, despidiendo en cuestión de días al Primer Ministro, al Ministro de Defensa, al Ministro de Interior y purgando de las Fuerzas Armadas a los generales fieles a este partido.


Hoy el Ejército lo apoya completamente y se ha convertido en la herramienta principal de control político, aunque por ahora no ha tenido que aplacar muchas manifestaciones en contra, ya que, según encuestas internacionales confiables, entre un 70 y un 80% de la población respalda su gobierno.


El plan del nuevo líder supremo tunecino para salir de la crisis económica es alejarse de una negociación multimillonaria que tenía con el Fondo Monetario Internacional (FMI), y en su lugar buscará el apoyo financiero del mundo árabe, particularmente de Arabia Saudita, quien está preparando paquetes de estimulo para invertir en la débil economía tunecina.


La derecha Diario