"Oposición venezolana" un fiasco

 Historicismo de la oposición venezolana

Con la emergencia del chavismo, allá a finales de la Venezuela de los ’90, el país experimentó un complejo proceso que estuve marcado fundamentalmente por la decadencia de los partidos tradicionales, un profundo descrédito de la democracia liberal y un creciente sentimiento anti-política que zigzagueaba con socialismo o progresismo tanto en los empresarios, grupos sociales, nuevos políticos y, por supuesto, los medios de comunicación.


Ese fue el contexto que finalmente hizo posible que Hugo Chávez, un hombre que venía con las manos manchadas de sangre luego del golpe militar fracasado del 4 de febrero de 1992, terminara libre, campante y con manos libres para adentrarse en la arena política. Su primer encuentro al salir de la cárcel fue con tirano Fidel Castro en La Habana, pero no lo vimos. Más tarde, ganó Chávez y con él surgieron un conglomerado de partidos emergentes que según su retórica apuntaban a la “renovación” del país.


Dentro de esa gama de nuevos partidos y liderazgos, destacaron los entonces jóvenes profesionales Julio Borges, Enrique Capriles, Carlos Ocariz y Leopoldo López, más tarde se incorporó el ideólogo del grupo, Gerardo Blyde y la figura femenina de choque Liliana Hernández. Ellos fueron la camada inicial de Primero Justicia, que en todo caso, eran migraciones de los partidos tradicionales como Acción Democrática y COPEI.


Más tarde, siguieron las migraciones de las filas de AD y surge Manuel Rosales con “Un Nuevo Tiempo” –jocosamente llamados Un Nuevo Adeco- pero, tras la dictadura de Borges en Primero Justicia se van López, Hernández y Blyde a UNT, del que luego saldrá López y creará su propio partido: Voluntad Popular. Vale señalar que el tronco común de todos esos nuevos partidos venezolanos es que son centro-izquierdistas o progresistas. Salvo, María Corina Machado quien crea Vente Venezuela de centro derecha.


Todos estos han liderado la oposición o al menos así verbalmente lo expresaban, primero contra Chávez y más tarde Maduro. Una oposición que estaba integrada por los partidos viejos como Ramos Allup de AD y COPEI más los nuevos que conformaban bloques multi-partidos como la “Coordinadora Democrática”, luego “Mesa de la Unidad Democrática” y ahora “Plataforma Unitaria”. Pero más allá de los diferentes nombres, las figuras siempre eran las mismas: Borges, Capriles, Ocariz, Blyde, López, Rosales y en menor medida Machado.


A lo largo de estos 20 años de chavismo en Venezuela (que no es otra cosa que un sistema narco-pretoriano-neocomunista), la oposición siempre se ha vendido como “cándida”, “inexperta”, “honorable”, “principista” o “demócrata”, a los que siempre les vencía el chavismo política y electoralmente porque son sujetos que juegan sucio y deshonestamente, engañando a sus adversario y robándole sus victorias.


Operación blanqueo a Maduro

Pero esta apreciación que la oposición venezolana es “miope” o que “pencan de tontos” ante el chavismo, comenzó a caerse gradualmente, primero durante las protestas de 2014 y luego 2016, en ambas ocasiones le dieron la espalda a los jóvenes universitarios, lo que fue peor e imperdonable cuando Ocariz entregó al heroico patriota capitán de la Guardia Nacional, Juan Carlos Caguaripano, el desprecio a la masacre del Policía alzado Óscar Pérez, los incontables shows mediáticos de diálogos entre el régimen usurpador y la falsa oposición, que una y otra vez, siempre terminan el mismo resultado: blanqueo del régimen.

En crudo, la oposición venezolana ha pasado 20 años de farsa, desempeñando un papel de cohabitación con el narco-régimen, sirviendo de cómplices de perpetuación del chavismo como de sus crímenes, a cambio de unos monedas y pequeñas cuotas de poder. Al anclarse en ese sucio y deplorable accionar, mantienen a la población venezolana subsumida en la más abyecta pobreza y a merced de grupos criminales con uniforme (militares y policías del régimen) o grupos delictivos locales e internacionales como las FARC y el ELN, sin contar el saqueo perpetrado por potencias extranjeras de las riquezas venezolanas.

Finalmente, la operación blanqueo de Maduro hoy en marcha por la “Plataforma Unitaria”, acordó con el régimen participar en las elecciones para gobernadores este 2021 y pedir al Gobierno de Biden (marcado por su desastrosa política exterior) levantar las sanciones que fueron impuestas por Obama y acertadamente endurecidas por Trump.

Afortunadamente, este despreciable plan ha sido denunciado por algunas voces como María Corina Machado; David Smolansky en Estados Unidos; Alessa Polga en Canadá y Tamara Sujú en Europa, quienes en el futuro inmediato, estoy seguro encarnarán la lucha contra esta falsa oposición procurando construir una oposición genuina hasta liberar Venezuela.