NO HARÁ ACUERDO CON EL FMI

 Visitaron al Presidente en la Casa Rosada. Les dijo que espera que el nuevo pacto con el Fondo se firme a principios de 2022. El Gobierno quiere mejorar la relación con las grandes empresas.



Federico Mayol

En Casa Rosada dicen que los empresarios se fueron un tanto más optimistas de lo que llegaron. Algunos de ellos incluso se ofrecieron a acompañar al Presidente por el exterior en viajes futuros, una metodología que, en su momento, Néstor Kirchner supo aceitar a la perfección.


Durante unas tres horas, ocho de los hombres de negocios más importantes del país almorzaron este martes junto a Alberto Fernández, Juan Manzur, Eduardo "Wado" de Pedro y Sergio Massa en el Salón Eva Perón, con un menú que incluyó entre sus platos fuertes la inquietud del establishment por el acuerdo con el Fondo Monetario y las medidas implementadas por el Gobierno durante la pandemia para proteger las fuentes laborales que, según el empresariado, atenta contra la creación de empleo genuino. Es decir, la prohibición de despidos y la doble indemnización que aún rigen por ley.


"Se van a ir desandando a medida que se siga consolidando la reactivación económica", prometió el Gobierno, según pudo reconstruir este diario. Escuchaban, mientras devoraban el bife de chorizo servido para la ocasión, Marcos Bulgheroni (Pan American Energy), Marcelo Mindlin (Pampa Energía), Jorge Brito (Banco Macro), Francisco de Narváez (Chango Más), Javier Madanes Quintanilla (Aluar), Alejandro Simón (Sancor Seguros), Juan Martín de la Serna (Mercado Libre) y Hugo Eurnekian (Corporación América).


Luis Pagani, de Arcor, se ausentó con aviso. También Máximo Kirchner. 


Según los asistentes, Fernández fue tajante: subrayó que confía en sellar el acuerdo a principios del año próximo pero que aún se debate respecto a las sobretasas que cobra el organismo -unos US$900 millones- por el monto del préstamo que tomó la administración anterior, y un eventual período de gracia. El jefe de Estado se mostró aliviado por la continuidad de Kristalina Georgieva, como informó este lunes el board del FMI.


La convocatoria tomó forma la semana pasada tras una cena que De Pedro, Massa y el jefe del bloque del FDT en Diputados compartieron en la casa de Brito junto a otros colegas del banquero, una modalidad que se había inaugurado a mediados de la pandemia, el año pasado.


Y se cristalizó este martes, justo en medio del viaje de Martín Guzmán por Washington, en el marco de la asamblea anual del Fondo y el Banco Mundial.


Los empresarios llegaron a Casa Rosada más que inquietos por la letra chica del acuerdo que todavía se discute con el organismo. De hecho, Manzur tiene previsto volar el jueves en avión privado a Nueva York para sumarse a la comitiva: lo espera una serie de reuniones con inversionistas que tendrá lugar el viernes, en Manhattan. Según fuentes que participaron del encuentro, el jefe de Gabinete lleva a Estados Unidos "el apoyo" del establishment local a las negociaciones.


"El Presidente nos transmitió mucha confianza en relación a la voluntad de alcanzar un acuerdo", resaltó Eurnekian a Clarín tras el almuerzo. "La reunión fue extensa, y todos pudieron expresarse. Ojalá haya continuidad", remarcó, por su parte, Madanes Quintanilla.


Es que a los hombres de negocios les preocupa además la inestabilidad del escenario político local en medio de las negociaciones que se llevan adelante en la capital norteamericana con las autoridades del Fondo. Según confiaron, quisieron saber en más de una oportunidad durante la comida cómo estaba el vínculo con la oposición y si había marco para un acuerdo parlamentario en torno a este tema.


"No hay nada", contestaron los comensales del oficialismo. Tiene lógica: las relaciones con Juntos por el Cambio transitan su peor momento, y al empresariado los intranquiliza que esa disputa política pueda empantanar las negociaciones con el FMI.


Para el Gobierno, la foto con los empresarios no pudo caer en un mejor momento. No solo por las tratativas que llegan desde Washington, si no por la crisis en la que el Frente de Todos quedó sumergido tras la debacle electoral de septiembre, con consecuencias internas que todavía se palpan en el seno de la coalición.


"No se habló de gobernabilidad. Tampoco de cambios después de noviembre", aseguraron fuentes oficiales tras el almuerzo, que sí admitieron que se conversó sobre "acuerdos post electorales". El Gobierno no piensa tanto en dar vuelta el resultado en noviembre como en transitar lo mejor posible los poco más de dos años que le quedan de mandato.


Es clave, en esa línea, el apoyo de los hombres de negocios, a horas del inicio del coloquio de IDEA, que reúne durante tres días al círculo rojo empresario.