República Checa: triunfo en el Domingo LIBERAL

 El partido del primer ministro Andrej Babiš perdió este fin de semana por un estrecho margen las elecciones parlamentarias de la República Checa, un acontecimiento sorprendente que podría significar el fin del reinado del multimillonario populista en el poder.



El partido de Babis, ANO (“Sí”, en checo), es una formación de derecha populista que gobernaba el país desde 2017 con los socialdemócratas del partido ČSSD y un inusual voto de confianza del Partido Comunista (KSČM). Esta extraña coalición era considerada de centro o centro-derecha, ya que a pesar de que Babis mantenía una agenda de derecha, tuvo que comprometer muchas medidas a sus aliados de izquierda.


Babis mantiene una estrecha relación con figuras de la derecha mundial como Donald Trump en Estados Unidos, Jair Bolsonaro en Brasil o Santiago Abascal en España, y llegó al poder con frases como “Hacer a Chequia Grande Otra Vez” y gorras rojas con la leyenda “Chequia Fuerte” en blanco, similares a las de MAGA del republicano.


A pesar de que tenía altos índices de popularidad unos meses antes de las elecciones, quedó altamente implicado los “Pandora Papers”, una filtración periodística que reveló las cuentas offshore que tienen las figuras del mundo deportivo, político y empresarial.


Su figura de exitoso empresario con una agenda nacionalista se derrumbó en pocos días: a pesar de que los papeles de Pandora no indicaban ningún delito, la gente le cuestionó que en 4 años de mandato no haya traído la plata que tiene afuera a su propio país.


Así, buena parte del voto pasó a otra figura de derecha con una agenda incluso más marcada que la de Babis, el diputado Petr Fiala, el líder del derechista Partido Cívico (ODS) y candidato a Primer Ministro por la coalición SPOLU (“Juntos”, en checo). Esta coalición junta a los derechistas de la ODS, a los conservadores demócrata cristianos de la KDU-ČSL y a los liberales de TOP 09.


A pesar de la buena relación entre Babis y los dirigentes de VOX de España, el ODS es el partido que está en la coalición europea ECR que dirige VOX y el gobierno polaco.


Con todos los votos contados, SPOLU obtuvo el 27,8% de los votos, superando al partido ANO de Babiš, que obtuvo un 27,1%. Sin embargo, por el sistema electoral checo, esta primacía de SPOLU no quedó reflejada en bancas: obtuvo 71 escaños y el partido de Babis 72.


En comparación, en 2017, Babis había obtenido casi 30 puntos y 78 bancas, mientras que Fiala tuvo del 11% y recolectó solo 25 escaños. El descontento con Babis fue claro y evidente.


La coalición ecologista y anticorrupción de centroizquierda del Partido Pirata y STAN (un partido formado por alcaldes independientes de varias ciudades checas), obtuvo el 15,6% de los votos para terminar tercero, con 37 bancas.


En cuarto lugar, quedó otro partido de derecha nacionalista, SPD (“Democracia y Libertad”, por sus siglas en checo), con el 9,6% de los votos, o sea 20 bancas. El partido es un desprendimiento del ODS, quienes no estaban satisfechos con la política migratoria del por entonces oficialismo. El SPD aboga por fronteras cerradas a los refugiados islámicos.


Por su parte, los históricos Partido Socialdemócrata (ČSSD) y Partido Comunista (KSČM), que eran parte del oficialismo, obtuvieron menos del piso del 5% y se quedaron sin escaños en el Parlamento checo.


Petr Fiala será el nuevo Primer Ministro y en su coalición de gobierno tendrá los 71 escaños de SPOLU y los 37 de los Piratas y los alcaldes. Pero los primeros indicios ya indican un gobierno conservador en lo social y liberal en lo económico.

LA DERECHA DIARIO